Glosario para entender la crisis energética
Cambio climático: Fenómeno global de severos impactos en el planeta. Uno de los principales desafíos de las próximas décadas, sino del siglo. El sector energético en particular es uno de las principales responsables. Chile ha suscrito cuanto tratado existe para enfrentar el fenómeno; no obstante, hacen exactamente lo contrario: aumenta el uso de fósiles y de centrales térmicas, disminuyen los presupuestos para las energías renovables y del uso eficiente de la energía. Los países de la OCDE hacen todo lo opuesto. El Presidente de la SOFOFA, el Sr. Concha niega el fenómeno. (Emol, 6 de febrero, 2012).
Carretera eléctrica pública: Opción sacada del sombrero por el Gobierno del Sr. Piñera y el CADE, comprensivos ambos, con lo oneroso pero sobre todo, por las dificultades para expropiar terrenos, cruzar zonas protegidas, turísticas, de etnias, así como para enfrentar el rechazo ciudadano, nacional e internacional, del principal proyecto de generación eléctrica de los gobiernos de la Concertación y de la Alianza. De pública, la carretera tiene su financiamiento y los costos asociados a la expropiación de tierras. Su rentabilidad, asegurada por décadas, será privada.
Comité Asesor para el Desarrollo Eléctrico (CADE): Está conformado por ex Ministros, buenos amigos y dilectos asesores de las eléctricas, lavadores(as) ambientales de rostros sucios de eléctricas, firmadores de racionamientos eléctricos y hasta conocidos pro-nucleares. Los académicos que se incluyen destacan por sus compromisos con estudios y/o proyectos financiados por las empresas energéticas y, paralelamente, son avaros en propuestas de política pública (energética). Se trata de un Comité creado por el gobierno con el fin de justificar el modelo que se debate en una crisis permanente. No entregan ni una sola idea nueva. Es su mérito: la consistencia. En este contexto, sus miembros poseen más un prontuario que curriculum. Pero es justamente por ello que siguen vigentes en directorios de empresas, puestos del Estado/gobierno o citados en los medios de prensa escrita.
Contaminación: La paga Ud., yo, nuestros hijos y los ecosistemas, y evidentemente se refleja en la salud pública y privada. Es un gran subsidio encubierto a las fuentes convencionales y a las empresas que controlan los mercados energéticos (derivados del petróleo, eléctricas y gaseras). Es lo que tenemos que pagar también por no tener una política pública respecto de la leña húmeda.
Crisis energética: Es permanente. No se transforma en colapso pues acorde al actual marco regulatorio sus costos los pagamos todos. O casi todos. Unos más que otros. Las crisis energéticas actuales no se manifiestan usualmente, con abruptos cortes en el suministro como en décadas pasadas sino por aumentos sostenidos de precios y/o severos impactos ambientales. Persistirán en Chile hasta que no se cambien las reglas del juego en vigor.
Empresas Eléctricas AG: Su Director Ejecutivo es Rodrigo Castillo, es quien escribió que existe política energética (quiso decir eléctrica); en el mismo artículo afirma que otros la elaboraron (CADE) pero que al final todos participamos (sic!) y que en este debate (¿cuál debate?) se puede ganar o perder. Resultado: Chile ha perdido pues, jamás ha habido debate -desde 1982- es decir desde que la dictadura implantó las reglas del juego que hoy rigen el mercado eléctrico. Las tarifas aumentan sistemáticamente así como las rentabilidades de las empresas eléctricas. Acorde a estudios de la Universidad Católica el traspaso es de casi 1.600 millones de dólares al año. El Sr. Castillo se perfila como empleado del mes.
Energía nuclear: Opción desechada en la gran mayoría de los países desarrollados, incluso con referendum, sobre todo post Fukushima. El CADE con Jorge Zanelli a la cabeza, así como personeros de grandes empresas del país insisten en que es opción para nuestro Chile telúrico. Eso sí lejos de sus viñedos, playas, comunas y por cierto, mansiones. Su costo es inimaginable, el tema residuos no está resuelto (exige controles a perpetuidad) y es menos eficiente que centrales eólicas (Four Nuclear Myths: A Commentary on Stewart Brand's Whole Earth Discipline and on Similar Writings. Amory Lovins, RMI, 2009).
Energías renovables no convencionales: Es parte de la solución para la oferta energética de calor, vapor, iluminación, fuerza motriz, calefacción, etc., y por esta vía a los problemas de dependencia y vulnerabilidad, solución también a las dificultades en el suministro de fuentes (convencionales) y/o aumentos de precios; en el cuidado del medio ambiente, enfrentamiento al cambio climático y problemas de acceso a la energía de sectores aislados y pobres. Lo de que son más caras es un mito. Son más baratas si se consideran los impactos ambientales, es solución (permanente) a problemas de dependencia, generan empleos y son cuidadosa del medio ambiente. Es una de las principales opciones energéticas de los países de la OCDE con un fuerte liderazgo del Estado. En Chile cuenta por alrededor del 3% (MINERGIA, 2011) y disminuye el presupuesto de la nación para su fomento en el presupuesto del 2012. La inversión en investigación y desarrollo en estos ámbitos es casi igual a cero. (El Pato, un amigo, me señaló con razón, que de convencionales ya no tenían nada y, en buena medida se trataban de tecnologías maduras y exitosas. Al César lo que es del César…)
Leña: 20% de la matriz energética nacional. No existe política pública al respecto. Cuenta por más del 70% de la energía en los hogares de la VI a la XI regiones. Es un recurso renovable y sustentable bajo la condición de un buen manejo de bosques. Hoy, la mala leña y los malos calefactores, son responsables de la condición de zona saturada o latente de más de una veintena de ciudades grandes y pequeñas por partícula fina (PM 2,5) y provoca 4.000 muertes prematuras al año (MINAMBIENTE, 2012). La buena leña, o sea la leña seca (25% de humedad) además de buenos calefactores, eficiente aislación de viviendas y otras medidas relacionadas, son el futuro para la calefacción y agua caliente para los hogares de Chile y sector público y comercial.
Medio Ambiente Es definido como un problema para el "desarrollo energético" (eléctrico). El último sinónimo elegido por altos personeros de gobierno, bancos, ex ministros, etc. es de "paisajístico", lo que impediría/entrabaría el desarrollo de proyectos energéticos. Chile, ocupa el puesto 58 del Indice de Actuación Ambiental del 2012 (que monitorea agua, aire, cambio climático y gestión de bosques) elaborado por investigadores de Yale y Columbia (Segunda on line, enero, 2012, Davos). Chile está a niveles de Cuba y Ucrania y de los peores del mundo.
Mercado eléctrico: Funciona en base al "más vendo más gano" en lugar del "mejor usamos la energía más ganamos todos". Las empresas tienen prácticamente las ganancias aseguradas, se use bien o mal la electricidad. Las reglas las escribieron los mismos que pusieron en venta y compraron los activos (las empresas públicas). En más de 30 años no ha habido una evaluación seria (Parlamento, por ejemplo) como si ha sucedido en la mayoría de los países de la OCDE (2 veces en Inglaterra para los que admiran los mercados anglosajones). Pese a ser un mercado completamente privatizado, se administra con decretos y los megaproyectos los aprueban las Tribunales. Según expertos, ex Ministros y responsables del actual estado de cosas, este mercado es altamente concentrado y adolece de falta de competencia estando más que satisfechas las empresas con el nivel de precios al cual venden (EMOL, 30 de abril del 2011).
Ministerio de Energía: Es el responsable de las políticas energéticas. ¿y qué hace este Ministerio en Chile si no hay políticas energéticas?...bueno, sirve para custodiar las reglas impuestas por la dictadura en el caso de la electricidad; sancionar o cerrar los ojos cuando a ENAP le birlaban los buenos negocios o le imponían los malos negocios (inexistente gas natural en Magallanes, GLP, etc.) o, sencillamente ignorar a la leña (20% de la matriz). En menos de dos años han pasado 6 Ministros, incluyendo aquél puesto por la Concertación que venía del sector salud. Con o sin Ministros, la impresión es que las cosas pueden continuar igual.
Negawatts o Negajoules: Opción desconocida en Chile, sin embargo es la principal de las opciones energéticas de los países desarrollados para enfrentar los problemas de seguridad de suministro y cambio climático, entre otros. Término acuñado por Amory Lovins (http://www.rmi.org/) que contempla medidas asociadas a: cambios en los patrones de consumo, gestión de la demanda, nuevos modelos de negocios, ahorro de energía, cambio de combustibles, etc. Se puede medir fácilmente. Uno de estos indicadores es la intensidad energética, sencillo cociente entre PIB y consumo energético. Chile no lo hace, pero los escasos datos permiten afirmar que en algunos sectores (minería), consume hoy más energía por unidad de producto, bien o servicio generado. Chile por ende es menos competitivo, más contaminado y dependiente de fuentes energéticas que no posee.
Pobreza: Pretendidamente es lo que la disponibilidad de mayor energía permitiría evitar o mitigar al menos. No hay prueba de ello. Todo lo contrario, los escasos estudios respecto de precios de la energía y presupuestos familiares, permiten afirmar que el aumento de los precios de la energía entre 1996 y 2006 pasaron de contar por menos de 0,8% a 1,2% en el quintil más rico y de 8% a cerca del 20% en el quintil más pobre (SEGPRES, 2008); es decir, la mayor disponibilidad de energía en ese periodo castigó más a pobres que a ricos.
Política Energética: Lo que poseen la mayoría de los países de la OCDE con propuestas de corto, mediano y largo plazo, con objetivos, medios, recursos, metas sectoriales y territoriales. Propuestas respecto de la demanda (requerimientos) y oferta energética (suministro). Regulan precios y tarifas, promueven la competencia. Salvo países anglosajones, el rol del Estado es activo, tanto como regulador, promotor e incluso con empresas. Chile carece de política energética.
PM 2,5: Partícula fina, principal causa de muerte prematura en el país: 4.000 al año según el Ministerio del Medio Ambiente. El mayor contribuyente de PM 2,5 en la treintena de ciudades que superan la norma es la mala leña, o sea húmeda y en artefactos poco eficientes. Ni el Ministerio de Energía, ni Vivienda, ni Salud se sienten involucrados siendo que son los principales responsables.
SIPCO: Sistema de Protección al Contribuyente del Impuesto Específico a los Combustibles eso significa sus siglas aunque Ud. no lo crea. Muy probablemente será reemplazado por el nuevo SIPCO, que de nuevo no tiene nada: los seguirá pagando un 20% de la población, se excluirá a las grandes empresas y su aplicación se manejará arbitrariamente manipulando sus parámetros. Existe una propuesta alternativa pero no la publican los medios, la elaboré yo y Hernán Frigolett: es el GEPCO diseñado para los Trabajadores de ENAP.
Tarifas eléctricas: Suben tenaz y sostenidamente entre un 10 a 12% en promedio al año. En el largo plazo serán cada vez más altas y distraerán una parte cada vez mayor de los presupuestos familiares. No hay de otra porque las recetas para sostener una política de oferta como la actual, es la misma desde hace más de cuatro décadas y los resultados idem: crisis periódicas, mayores precios de las fuentes convencionales de energía (y por ende de la electricidad). Las familias, son más rehenes que consumidores o usuarios. Para las familias más modestas las reglas en juego contempla un subsidio pero ninguna medida que les permita consumir menos y mejor. Chile posee las tarifas más elevadas del mundo.
Uso eficiente de la energía: Es la fuente de energía más importante hoy y dentro de 50 años en la mayoría de los países de la OCDE. Entre los años 70 y el 2005, proveyó más del 40% de la energía (IEA, 2006). En Chile, desde políticos a expertos, ex-ministros, asesores, no entienden lo que es ni la tienen en agenda. En el presupuesto 2012 de la Nación, disminuyeron su monto de manera significativa. Ex Ministros de Energía fugaces, determinaron que uso eficiente es apagar el piloto del gas, cambiar por ampolletas eficiente y apagar las luces "vampiro". No es eso. PROpongo 2 medidas: regalar 10 millones de ampolletas eficientes, resultado estimado de 5% menos en la demanda eléctrica al año; y, 2% de ahorro al año obligado a las mineras e industria intensivas en energía, resultado estimado: menos de 2.000 MW de potencia instalada en 10 años. O sea casi Hidroaysen.
ps: los nombres propios y apellidos citados no son ficticios, pues la historia, la verdadera historia, tiene responsables.
Buscar este blog
domingo, 10 de junio de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
Un Sistema Alternativo al SIPCO, el GEPCO + el FELPAS: Gestión Sustentable del Precio de los Combustibles
Junto a Hernán Frigolet hemos elaborado una alternativa al SIPCO. Este
trabajo fue elaborado para la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo,
cuyo Presidente es Jorge Fierro.
Sus fundamentos
En Chile el impuesto a los combustibles es un impuesto
específico al transporte terrestre, ya que se grava la fuente energética
utilizada sólo por vehículos de transporte que son potenciales usuarios de
carreteras. El país requiere con urgencia un cambio para aplicar una política
pública integral de tratamiento de los combustibles desde una perspectiva
ambiental pero considerando la trascendencia para la economía nacional.
La propuesta
La propuesta del GEPCO (Gestión Sustentable del Precio
de los Combustibles) se sustenta en un impuesto específico de doble propósito:
Financiamiento de un modelo de estabilización de precios semestral
Compensación de los impactos medioambientales
Para tal fin, el GEPCO propone un sistema de impuesto
específico por tipo de combustible que grava a todos los usuarios sin
exclusión.
La política de estabilización se financia a partir de
la recaudación del impuesto aplicado a todos los usuarios. El mecanismo de
estabilización funciona con una lógica de mediano plazo en la que se fija el
precio por seis meses para cada combustible en función del precio de largo
plazo determinado.
La compensación ambiental, en una estimación preliminar
que se enmarca en los parámetros de la recaudación actual, y considera además
la problemática de congestión que incrementa la contaminación vehicular en
zonas urbanas. Se obtiene así un modelo que permite mantener la recaudación
sobre la base de ampliar la base de aplicación del impuesto.
Ejemplos de carga tributaria propuesta por el GEPCO.
El impuesto específico propuesto establece los
siguientes montos:
Diesel, kerosene de aviación 1,4 UTM por metro cúbico
Gasolinas 1,4 UTM por metro cúbico
+
1,0 UTM por metro cúbico por congestión
=
2,4 UTM por metro cúbico
Gas 1,22 UTM por metro cúbico
Carbón 1,15 UTM por tonelada
El GEPCO y la dependencia y vulnerabilidad de nuestro
país.
El GEPCO constituye una base para enfrentar un proceso
de dependencia y vulnerabilidad energética que no cesa de aumentar. Este
instrumento es además una invitación a una discusión pública que se debe dar a
la brevedad y que debería abordar, desde la demanda, el tema del transporte y
de la calefacción, usos finales de la energía que presentan serías dificultades
para ser cubiertas a precios razonables, en el corto y largo plazos.
miércoles, 28 de marzo de 2012
La Propuesta Energética (Eléctrica) Estratégica al 2030: ¿usuario, ciudadano o rehén?
La Propuesta Energética (Eléctrica) Estratégica al 2030: ¿usuario, ciudadano o rehén?
El
Presidente de la República ha lanzado un Plan Estratégico Energético al 2030
cuyos puntos esenciales ya habían sido dados a conocer a principios de este
año.
La
propuesta energética posee la misma lógica de propuestas anteriores: más energía sin importar cómo la usamos, ni,
cabalmente, sus impactos ambientales. En esta nea Propuesta impera la lógica
del negocio de unos pocos y para que pague el resto: Uds, nosotros, la Pyme y
el medio ambiente. Paradojalmente, lo único que hace esta propuesta es asegurar
la incertidumbre en el largo plazo porque las medidas que da a conocer no sólo
se alejan de lo recomendado por el mundo desarrollado, sino y lo que es peor,
están condenadas al fracaso por ser más de lo mismo pero peor.
No se
trata de un Propuesta Energética sino Eléctrica (ésta propuesta sólo trata del
16% de la matriz energética o conjunto de nuestra demanda). Para la gran
mayoría de las necesidades energéticas: transporte y necesidades de calor, por
mencionar un par de ellas, no hay propuesta alguna. La preocupación central de esta
Propuesta es el suministro de electricidad a las grandes mineras por un lado, y
de garantizar a las eléctricas continuar gozando de rentabilidades
excepcionales; y el rol de rehenes de los usuarios.
Una Propuesta
hasta el 2030, a espaldas de la gente, que no considera al Parlamento ni las
organizaciones ciudadanas, constituye un gesto de arrogancia consistente sólo
con el origen y ánimo de sus gestores: los asesores de las propias eléctricas y
de los servidores de un modelo de desarrollo eléctrico fracasado e ineficiente.
Esta afirmación está avalada por las continuas caídas de sistema, por tener las
tarifas más elevadas de continente y del mundo, rentabilidades escandalosas
frente a constantes alzas de tarifas, una matriz eléctrica cada vez más sucia y
contaminante.
El
pretendido fomento de medidas para el uso eficiente de la energía (EE) y energías renovables (ERNC) no es
cierta. Ello se constata al revelarse algunos hechos contundentes: la ley de
Presupuesto del 2012 redujo en un 27% (real) los fondos acordados al Programa
de ERNC y el presupuesto de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética
disminuyó en un 14%. En EE se carece de objetivos sectoriales precisos, ni se
detallan instrumentos financieros y económicos e institucionales que avalen y/o
garanticen las vagas promesas incluidas. No existen, como se advierte en las
experiencias exitosas en países de la OCDE, instrumentos de monitoreo, ni
obligatoriedad de compromisos de ahorro anuales. En ese contexto sellos,
estándares mínimos de eficiencia energética (MEPs), mayor información y
auditorías (nada nuevo), es claramente insuficiente y es continuidad de una
política mínima e ineficaz frente a los desafíos estratégicos nacionales de
desarrollo. La experiencia
mundial permite afirmar que, desacoplar el consumo de energía de su producto o
de su producción, sin intervenir los mercados eléctricos por las barreras que
existen en ese mercado, es tarea imposible. Peor aún, mientras el uso eficiente
no sea tratado como una verdadera fuente de energía, la más importante de las
fuentes de energía, ésta no aportará los “negawatts” necesarios para un
desarrollo sustentable.
Cualquiera
sea la opción tecnológica para responder a la creciente demanda eléctrica,
necesariamente deben cambiarse las reglas de juego del mercado eléctrico
chileno: el más vendo más
gano prevaleciente por el mejor usamos la energía más
ganamos todos. Mantener las reglas del juego tal cual, es no sólo un gran error sino una
provocación. Los costos los seguirá pagando la gente, la Pyme y el medio
ambiente. Un ejemplo: cambiar las reglas del juego significa incorporar las
externalidades ambientales en los precios de la energía eléctrica. Acorde a
fuentes especializadas de EEUU (Paul
R. Epstein y otros, Full cost
accounting for the life cycle of coal, ANNALS
OF THE NEW YORK ACADEMY OF SCIENCES; Issue: Ecological
Economics Reviews, 2011)e involucra a un conjunto de prestigiosas
instituciones americanas y una británica[i], el impuesto al carbón en la
generación de electricidad debería ser algo así como 15 a 17 veces de lo que
hoy sugieren algunos asesores de las eléctricas en Chile. Tales magnitudes
harían que en nuestro país las ERNC se volvieran más rentables y competitivas
que todas las centrales térmicas a carbón previstas en el Plan de Obras. De
este necesario cambio de la normativa nada dice la Propuesta.
Pequeños
cambios de un modelo ineficiente como sugiere la Propuesta no sirve para los
desafíos energéticos, de desarrollo y de cambio climático que enfrenta Chile.
Al respecto, se debe señalar que la propuesta consolida una matriz eléctrica
que aumenta aceleradamente su contribución al fenómeno del cambio climático.
Los
verdaderos problemas y desafíos energéticos son soslayados, no reconocidos,
postergados: la dependencia y vulnerabilidad de nuestra matriz, la pérdida de
competitividad de nuestra economía, el sostenido crecimiento de precios y
tarifas frente a las rentabilidades de las empresas energéticas, la crisis
crónica del sector eléctrico (según propios dichos de conspicuos expertos del
Gobierno y mercuriales por cierto), la elevada concentración, entre otros.
Esta
(pretendida) mirada de largo plazo de parte de empresarios y de grupos de
poder, excluyen los necesarios cambios y las verdaderas opciones en el sector
energético en su conjunto: el hidrógeno, las celdas de combustibles, las
energías renovables en todas sus expresiones, nuevos modelos de negocios y de
gestión de la energía, la desconcentración de los mercados, la generación
distribuida, la cogeneración, una nueva ENAP y sobre todo, la adopción de
medidas que apunten a perfiles y estilos de desarrollo menos voraces en energía
y agua. Una mirada de futuro exige además compromisos
serios en el ámbito de la investigación y desarrollo. Esa propuesta también lo
omite.
En suma la
Propuesta Energética Estratégica pareciera no ser, ni propuesta (modelo
impuesto), ni energética (eléctrica) ni estratégica (asegura incertidumbre,
vulnerabilidad, dependencia y precios cada vez más elevados). Usuario,
ciudadano o rehén? A nosotros de decidir tal cual ha sido el rechazo a
Castilla, Hidroaysén e Isla Riesco, y ojo la (n)opción nuclear.
[i] Center for Health and the Global Environment, Harvard
Medical School, Boston, Massachusetts. Environmental Science and Risk
Management Program, Department of Environmental Health, Harvard School of
Public Health, Boston, Massachusetts. Accenture, Sustainability Services,
Philadelphia, Pennsylvania. Department of Community Medicine, West Virginia
University, Morgantown, West Virginia. Wheeling Jesuit University, Wheeling,
West Virginia. Post Carbon Institute, Santa Rosa, California. Boston University
School of Public Health, Boston, Massachusetts. Kentuckians for the Commonwealth, London, Kentucky.
Department of Pharmacotherapy, Washington State University, Spokane, Washington.
Seso, mentiras y termoeléctricas.
Miguel Márquez Díaz
Consultor en Energía
SEI Ltda.
miguel marquez diaz.blogspot
Hace unos días atrás, escuché a un par de ex Secretarios Ejecutivos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) referirse a la supuesta crisis eléctrica y justificar —a partir de ésta— Hidroaysén, la opción nuclear y evidentemente las termoeléctricas (cualquiera). Era uno de los coros de fondo que le faltaba a las empresas eléctricas y a los responsables de la política eléctrica del país —si ella existe— para justificar lo que viene. Los argumentos expuestos se debatían entre la pura y simple ignorancia hasta la destemplada desinformación o afirmaciones falaces. Y aparentemente están concientes de lo que hacen -o más o menos- en su rol de consultores de mineras y de eléctricas, luego de haber sorteado más mal que bien un breve servicio en las salas y meandros estatales.
En Chile, por lo demás, no tienen problema para decir una y otra vez lo que afirman, pues los medios carecen de memoria y de profesionales de la prensa suspicaces. ¿Alguna duda? Casi todos los altos funcionarios de la (supuesta) política energética, que jamás Chile ha adoptado, han sido los responsables de las sempiternas dificultades entre oferta y demanda eléctrica, de no contar con instrumentos adecuados para enfrentar la volatilidad de los precios del petróleo, del sostenido aumento de los precios de la energía y de un largo etcétera. No obstante, exentos de pudor, dan entrevistas en los medios explicando “la crisis” energética (léase eléctrica) y sugiriendo opciones. Veamos algunas de las mentiras (falacias, preciso).
Chile—señalan— “requiere de más energía para crecer, pues somos un país en vías de desarrollo”. Falso. Chile requiere de usar mejor su energía, probablemente “energizar” ciertas actividades, pero no hay mejor ni más barato kW ó m3 que aquel que no se usa. ¿Quién lo dice? La experiencia de más de 30 años de países de la OCDE , es decir, los países desarrollados y ricos. Dicho sea al pasar, en este contexto no sé cómo conjugan OCDE, hoy socios nuestros, con nuestra condición de país en vías de desarrollo, en que se esmeran de catalogarnos expertos, consultores e industriales de mundo eléctrico nacional para justificar opciones tecnológicas caras y contaminantes (Hidroaysén, termoeléctricas, y ni qué decir la nuclear). Éstas, si bien resultarán en pérdida de competitividad del país, aumento de la dependencia y de la calidad del medio ambiente, son excelentes negocios para las empresas eléctricas.
Chile, se señala, “posee muchos pobres” y se requiere más energía para el desarrollo con equidad (lema acuñado durante la Concertación y que dejó en la antesala de la aprobación proyectos como Isla Riesco, Hidroaysén y cerca de una decena de termoeléctricas). Falso. Falsedad a medias en realidad. No menos del 70% del crecimiento de la demanda eléctrica se debe a la voracidad de la minería. A éstas les vale madre que siga aumentando el precio de la energía en el mundo (eléctrica y derivados del petróleo), pues al precio récord del cobre la energía se vuelve un dato cada vez menos relevante. ¿Y los pobres en este cuento? Pagarán cada vez más por la energía, aumentos de valor jamás asumidos por los esmirriados subsidios que prevén las reglas en juego.
En un estudio que dirigí en 2008, demostramos que la participación de la energía en los presupuestos familiares pasó de 1,8 a 2% en el quintil más rico, y de 6 a casi 14% en el más pobre. Si a esos datos incluimos la leña —energético más usado en las viviendas chilenas, en promedio—, la participación ascendía a casi el 20%. Entre los años 1996–2006, el aumento en los precios de la energía se comió casi la totalidad de los aumentos en los ingresos de los sectores pobres. Y más lejos del centro, más cara es la energía. Y peor si perteneces a alguna etnia mapuche, huilliche, etc., pues tendrás menos acceso a la electricidad o sencillamente no la tendrás. La verdad es que la cuenta de la energía en Chile y el sostenido aumento que éstas sufrirán en los próximos meses la pagarán las familias, las Pymes y el medio ambiente, como ha sido la tónica en estas tres últimas décadas.
Una de las peores falacias de expertos y consultores regalones de eléctricos nacionales, tiene que ver con las afirmaciones respecto de lo que pasa en el mundo en general en materia energética y respecto de las alternativas tecnológicas y económicas que campean y lideran en las estrategias de los países desarrollados (incluyo a China). Pese a que en los medios nacionales afirman que son las termoeléctricas y las grandes hidráulicas, cuando no las centrales nucleares a fisión, las que se desarrollan en el mundo, la verdad es otra: no existe país de la OCDE que no posea como meta central de su estrategia energética al 2030 o 2050 —la energía requiere de esos plazos que Chile y sus autoridades desconocen pues están reñidas con las tasas de interés, por definición de corto plazo— medidas relacionadas con: el cambio en patrones de consumo, uso eficiente y conservación de la energía, centrales hidráulicas sustentables (< 100 MW), cambio en procesos (industria y minería), intenso apoyo a la cogeneración, fuentes renovables de energía, y créanme, una relativamente larga lista de opciones sobre la cuales los responsables de las empresas energéticas y autoridades en Chile ni siquiera balbucean.
Para un real y verdadero despliegue de capacidades y recursos, no obstante, Chile está lejos, muy lejos, de recuperar terreno y adoptar opciones promisorias que configuren las bases de un verdadera política energética —¿habrá que decir por enésima vez que la electricidad sólo equivale a un 20% de la matriz energética?—. Cualquiera sea la opción tecnológica adoptada, de no cambiarse las reglas del juego de los mercados energéticos que propicia que paguen algunos y se embolsen las ganancias muy pocos —con sismo o sin él, con crisis o sin ella— nuestra competividad se verá paulatina pero certeramente disminuida, y nuestros ecosistemas sensiblemente deteriorados.
Mal, decididamente, mal. El desarrollo del sector energético continúa descansado en el aumento sostenido de precios y tarifas, nula innovación e inversión en investigación y desarrollo en energía, un marco regulatorio que fomenta el circulo vicioso ventas/utilidad[1] favoreciendo el despilfarro, un mercado opaco, poco eficiente y concentrado. A ello se suma la crónica falta de visión de los partidos políticos de la Concertación y la Alianza unidas.
Las medidas anunciadas hace pocos días atrás para enfrentar una probable crisis de electricidad son tan viejas como la falta de creatividad de los responsables de la energía en Chile. La reducción de voltaje, el ahorro de electricidad impulsado por la propias eléctricas (¿?), apagar la luz, o desconectar aparatos por el consumo vampiro y otras joyitas como éstas, ya fueron implementadas en 1999, 2004, 2008, e incluso antes. ¿Y cuál fue el resultado? Chile se sigue debatiendo entre la dependencia y vulnerabilidad merced a la ignorancia de unos pocos, el lucro de unos cuantos, y la falta de seso de otros. Y ojo, la Concertación no alcanzó a privatizar el sol, pero algunos creativos de la Alianza buscan los recursos.
[1] Las distribuidoras eléctricas no son los agentes más indicados para impulsar los ahorros de energía, porque: “cada kW ahorrado reduce sus ingresos y utilidades”, según Alexander Galetovic, consultor de empresas eléctricas en años pasados y hoy consultor del Ministerio de Economía, en respuesta a una de las medidas adoptadas por la CNE, en el 2008, de permitir premio por ahorros de los generadores con sus clientes regulados, a fin de evitar posibles racionamientos. Más explícito no se puede ser. Segunda Online, p.17, miércoles 21 de febrero, 2008.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Negocio Eléctrico y Rehenes Hasta el 2030.
Por Miguel Marquez
Castilla. Una de las tantas centrales térmicas a carbón y de proyectos energéticos diseñados, desarrollados y extrajudicialmente impuestos a espaldas de la gente. Contra el medio ambiente y la gente. O bien poniéndoles plata y mínimos pero atractivos incentivos arriba de la mesa como se sugirió en años concertacionistas. Deseadas por la Sofofa y empresarios energéticos (ni qué decirlo), impulsadas por gobiernos de hoy y de ayer, justificadas por expertos, ex funcionarios y ex ministros de la concertación y de la dictadura. Calculadas por académicos benditos con el oro eléctrico recaudado de Ud. y yo. Más Megawatts (Hidroaysén) para mineras totalmesobralaplatyelpreciodelcobreestáporlasnubesasíquemedalomismo y porque además, las reglas del juego en vigor se encargan de que la Sra. Juanita ponga la diferencia más tarde si el negocio no es tanto. Y si no las quieres (las térmicas), te quedarás a oscuras y pagarás como alma en pena, insisten los copesas y mercuriales editoriales garrapateados por los mismos que sugieren lo de ayer pero peor: un Chile eléctrico gestionado con decretos, con las más altas tarifas de la región (sino del mundo), de mercados opacos y carentes de competitividad pero muy rentables, de expertos y consultores impúdicamente reincidentes y reiteradamente entrevistados por los medios, convenciéndonos que las mismas y erróneas opciones de ayer serán mejor mañana. En este estado de cosas, inútil hablar de consumidores, ni de usuarios ni menos de ciudadanos sino de rehenes. ¿Hasta cuándo? Según la Propuesta Estrategia Energética (Eléctrica) 2012 -…hasta el 2030!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

