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lunes, 2 de febrero de 2015


Nuclear?...no merci!

 (artículo escrito pocos meses después del grave accidente de Fukushima)

Y en francés, porque el lobby de ese origen sumado a nativos sedientos de “pequeñas ganancias” por los negocios asociados ha sido intenso aquí y en París en estos últimos meses (2010). Pero la lista de un no rotundo a la opción nuclear debería ser en ruso, en finés, en inglés. Y, hoy, deberíamos decirlo, con preocupación y tristeza, en japonés.

Los argumentos para un no rotundo a la opción nuclear en Chile eran y son numerosos, contundentes, expresivos y convincentes. Un breve repaso de éstos debe señalar que: el tema de los residuos no está solucionado (ver: “Nos déchets nucléaires sont cachés en Sibérie – Nuestros residuos nucleares se esconden en Siberia; Laure Nouhalht; 12/10/2009, Libération); su costo económico y financiero la clasifica como la más cara de las opciones (el caso francés se debe a razones estratégicas a costos inconfensables e incalculables, tal y como el británico: 60.000 millones de libras esterlinas!!, el costo de manejo y almacenamiento de residuos nucleares no pasados a tarifas!; ver: House of Commons: Environmental Audit Committee; Six Report, 2006, citado por L. Valencia; Seminario Internacional. “Sin petróleo y sin gas pero con Ideas”, Universidad Austral de Chile, octubre del 2006); el desmantelamiento de plantas y confinamiento de residuos exige vigilar a perpetuidad (si…a perpetuidad!); termodinámicamente es mucho menos eficiente (32%) que una central a carbón (37%), menos que las de ciclo combinado (55%) y menos aún que la opción eólica (ver: “Four Nuclear Myths”; Amory B. Lovins, Director y Jefe Científico, Rocky Mountain Institute, 13 de octubre, 2009); cambiaríamos dependencia de hidrocarburos por dependencia del uranio (más escaso que el petróleo); se trata de una tecnología obsoleta a la que tendríamos acceso –restringido- y de costos crecientes (The New Economics Foundation: Mirage and Oasis. Energy choises in an age of global warming”, citado por Roberto Román, ¿Opción nuclear para Chile? U. de Chile, 2010). A ello puedo/debería sumar una larga lista de argumentos relacionados con el supuesto aporte para combatir el cambio climático (mientras no se le calcule la huella de carbono total y ecológica global!); es la menos democrática de las opciones energéticas, la carencia de mercados adaptados para dimensiones que requieren estas plantas, y hoy, se debe agregar lamentablemente, las consecuencias asociadas al riesgo de accidentes nucleares en un país como Japón, país sísmico como el nuestro.


Pero los argumentos no bastan. Parlamentarios (algunos más lobos que otros), dirigentes empresariales, ex funcionarios del Ministerio de Energía, empresas eléctricas, se empeñan en convencernos que esta es la opción para cubrir la creciente demanda de electricidad (voracidad de mineras e industria intensiva en energía), cuando la realidad es que esta mega opción calza y se identifica plenamente con los intereses de las grandes empresas eléctricas que con crisis o sin ella, con sismos o sin ellos, acumulan y acumulan (Endesa-Chile obtuvo beneficios netos de US$ 1.088 millones en 2010, emol, 27 de enero 2011), sin asumir los riesgos -de todo tipo- que éstas significan.

¿Cómo se explica que ante verdades tan evidentes de riesgos, costos económicos y financieros, dependencia y vulnerabilidad del país y de la matriz eléctrica, se siga pensando en ella? (Endesa to access AP1000 technology. Acuerdo con Westinghouse para la venta de reactores nucleares a Endesa; World Nuclear News, 9 de marzo, 2011).


La explicación reside en que las reglas del juego del mercado eléctrico chileno da para que cualquiera sea la megaopción lo tendrán a Ud., a las Pymes y al medio ambiente como cliente/rehén y que cualquiera sea el precio, lo tendremos que pagar. Pero en el caso nuclear lo pagarán nuestros hijos, nietos y varias generaciones más; salvo…salvo que se saquen las lecciones que corresponden de este nuevo “accidente” nuclear. Podrán desplegar todos los recursos del mundo (lo hacen), nucleares y eléctricas e incluso twittear que está todo “bajo control”, lo cierto es que por primera vez en la historia, un país como Japón con estrictas medidas de seguridad en la construcción y operación de plantas nucleares ha tenido que declarar alarma nuclear (La Tercera, 12 de marzo, 2011) y las consecuencias de la explosión de una de las plantas son incalculables (Reactor de Fukushima. “Se amplia a 20 km el radio de evacuación: Japón niega que exista peligro tras la explosión en la central de Fukushima”; europa.es; 12 de marzo, 2011). Ello permite afirmar sin ambigüedad alguna que los riesgos inherentes a este tipo de reactores estarán siempre presentes y que las medidas tomadas serán siempre claramente insuficientes.


Nuclear?, no gracias!  核?ないおかげで!

 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Las fotos expuestas a continuación dan cuenta del primer secador de leña a energía solar cuya construcción hemos terminado a fines de agosto del 2014.

El diseño de la tecnología y modelo de negocios asociado es el resultado de la concurrencia de las competencias y experticia de: e4Tech (Lausanne y Londres), Ambiente Consultores (Santiago), JPC Ingeniería (Santiago) y SEI Ltda (Stgo).

El diseño estructural y de funcionamiento corresponde al resultado de estudios técnico-económicos que comparó esta alternativa, "toit noir" o techo negro, con otras 4 alternativas de secado identificadas a nivel mundial, resultando ésta la más competitiva. La tecnología del techo negro permite "ganar" entre un 25 y 30% de tiempo de secado respecto del secado natural, la segunda más competitiva.
 
La tecnología y el secador posee dos importantes particularidades: permite secar leña con energía solar directa y, la segunda, es que cada leño (palet, saco, etc.) es vendido con código de barras, es decir, se trata de un proceso con trazabilidad total de la producción.

Si la primera de las virtudes da cuenta de un proceso completamente limpio ó "0" emisión, la segunda de éstas permite una fiscalización total de la leña pues vía web podrá obtenerse por parte de quien desee y esté acreditado: contenido de humedad, poder calorífico, especie, origen, medida y precio. Todo ello garantizado con el control de calidad de nuestro propio laboratorio.
 
Las patentes y marcas son de propiedad de energiainteligente Ltda.
 
He aquí una muestra parcial de nuestro secador:
Doble "techo negro" y palets en proceso de secado

 
 Pasillo central del secador con ventiladores alimentados con energía desde paneles fotovoltaicos.

 Ventilador lateral que rompe la convección y permite hacer pasar el aire caliente a través de los palets en proceso

 
Panorámica de techos del secador
 
Secador lado este con doble techo y cara exterior del secador
Presecado y tolveras
 
Presecado y luna o luna y presecado?
 
 Estación meteorológica de la Planta las Lumas
 Oficina-casa Planta las Lumas
 
Panorámica secador
 
 Lado poniente, secador
 
E ntre techos: policarbonato alveolar y techo negro.
 Horno en laboratorio para control de humedad.
 
 
 
Techo exterior del secador policarbonato alveolar, planchas de 11,4 de largo * 2,4 de ancho, 82,7% de eficiencia.

 Botancantos sobre los policarbonatos
 


 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 

domingo, 22 de junio de 2014

Agenda Energía: Una mirada desde la vereda del frente.



A pocas semanas de la entrega de la Agenda Energía y del no rotundo a Hidroaysén, se delinean algunas condiciones que preocupan. Un par de ellas: el debate, si éste existe, sigue siendo eléctrico y no de energía y, dos, de no plantearse derechamente el cambio de reglas de los mercados energéticos los problemas continuarán y se agudizarán. Sin pretender responder o asumir uno y cada uno de los aspectos relevados u olvidados por la citada Agenda, queremos exponer nuestras ideas respecto de algunos de los problemas y desafíos energéticos actuales y futuros y de paso, opinar sobre dicha Agenda. En este conjunto de artículos abordamos: el rol de las energías limpias en una supuesta estrategia de desarrollo, el tema del acceso a la energía y en estricto rigor su creciente costo, la eficiencia energética mirada desde la economía política, y si “más energía” fuese la opción, de qué oferta se habla? y finalmente, una breve propuesta de desarrollo energético en donde ganen todos.

Parte 1: Energías renovables: ¿un tema de porcentajes o de estrategia desarrollo?
Los exitosos casos de países de la OCDE que en su gran mayoría han cambiado radicalmente la cara de su matriz energética –no sólo eléctrica- en menos de 20 años dan cuenta que ésta: obedeció a deliberadas políticas de Estado, subsidios, apoyos financieros y económicos efectivos, mucha ciencia y tecnología inducida, promoción y estímulo de nuevos negocios, de estímulo a la competencia en los mercados, de intervención directa e incluso empresarial del Estado, definición estricta de planes de transición  para el cierre y abandono de la opción nuclear y del carbón y, last but not least,  teniendo el cambio climático como telón de fondo. Alemania, Dinamarca, Suiza, etc. tendrán una matriz energética limpia al 2050, NO eléctrica sino energética, totalmente exenta de hidrocarburos y nuclear. ¿Cuáles son las opciones adoptadas? Uso eficiente de la energía, nano tecnologías, nuevos materiales, redes inteligentes, cogeneración, nuevos modelos de distribución de energía, nuevos modelos de negocios y, evidentemente energías limpias y renovables, en donde destaca el hidrógeno en el caso del transporte. La lista es tan larga en los países de la OCDE como corta parecen ser nuestras opciones. Las consecuencias de tales políticas deliberadas, monitoreables, sectoriales, son impactantes: creación de centenares de miles de empleos y puestos de trabajo de calidad, mayor competitividad, disminución de la dependencia y vulnerabilidad de esas economías, mejoramiento del medio ambiente en toda su extensión (agua, tierras, aire y recursos naturales), pérdida de valor bursátil de empresas energéticas convencionales y, por el contrario, aumento del valor de empresas involucradas en energías limpias. En suma, la mirada ha sido y es,  global, holística, eficaz, rentable en el corto, pero sobre todo en el mediano y largo plazo. Una nueva, completa y total estrategia de desarrollo. ¿Ellos pueden porque son ricos y nosotros no porque somos pobres? No. Contamos con recursos naturales en abundancia, se disponen de recursos financieros y de (ciertos conocimientos) básicos para el desarrollo de nuestros recursos energéticos, insuficientes pero alcanzan. Subsisten, no obstante, importante barreras: concentración de mercados, elevadas rentabilidades para mercados regulados, marcos regulatorios que no premian ni estimulan la innovación tecnológica, inexistencia de reales apoyos financieros y económicos  con bancos-socios en emprendimientos de riesgo, etc., pero sobre todo, un Estado poco eficiente y peor aún sin voluntad real de cambio ni de cambiar las reglas.

Parte 2: ¿y que hay del acceso a la energía?
Se destaca en la Agenda Energía la siguiente frase: “Si bien el modelo tuvo resultados en el pasado calzando oferta y demanda…(sic!)” (Agenda Energía, p.16, Mayo 2014). Las preguntas se agolpan ante una sentencia ambigua y peligrosa por sus olvidos. ¿Cuál modelo?, ¿resultados malos, buenos, caros, baratos, contaminantes, limpios? ¿a qué costos? (no a qué precios, esos ya se conocen). Demasiadas preguntas para complejas y siempre postergadas respuestas. Lo que se rescata de esa enigmática sentencia es que se olvida que un Chile los pagó: las familias, la Pyme y sobre todo el medio ambiente. Y lo pagó muy caro. Veamos cómo: los precios de los derivados del petróleo han aumentado en promedio 10% al año en los últimos 20 años[1], la electricidad en un poco más de 6% y la leña en 4%. Paralelamente, las rentabilidades en el sector eléctrico superan ampliamente el 20% en promedio en los últimos 20 años en generación, en distribución (ha sido más de 35% en algunos años y para algunas de ellas) y transporte o alta tensión. En un estudio publicado el 2008[2], se demostró el profundo  impacto del aumento de tarifas y precios de la energía ejercido entre los años 1996 – 2006 en los presupuestos familiares: en el quintil más pobre, la energía pasó de contar un 6,8 a casi un 20% y en el quintil más rico pasó del 1,8% al 2%; es decir, no sólo el acceso a la energía se ha hecho más desigual sino que además considerando los aumentos nominales de los ingresos de la población chilena en ese mismo periodo, se demuestra que los precios de las energías se “comieron” casi todo o buena parte de esos aumentos nominales. Es muy probable que en este caso suceda lo que en Inglaterra hoy día, en que el aumento en los costos de la energía en el sector residencial ha hecho aumentar los bancos de alimentación para los ciudadanos pobres, aspecto “completamente olvidado por las políticas gubernamentales” según ciertas opiniones[3]. Es muy probable que, dado este ejemplo, los responsables de las políticas energéticas actuales (si ellas existen) se sientan eximidos porque…no tenemos bancos de alimentación!

Ni que decir respecto de las ganancias de las quejumbrosas empresas gaseras y distribuidoras de derivados del petróleo. Dicho sea de paso, no solo los precios del gas no están regulados, tampoco lo están los precios de los derivados del petróleo. Cabe la pregunta, una eventual regulación arregla los problemas de desigualdad, ineficiencia, de elevados precios y de concentración de mercados? Aparentemente no, dada la experiencia del sector eléctrico. En suma, todas las empresas energéticas casi sin excepción (salvo Enap) gozan de una irritante buena salud en desmedro de los presupuestos familiares, de las Pymes y del medio ambiente. En este ámbito, por último debe recordarse que más de 30 ciudades del centro- sur de Chile han sido calificadas de zona latente y/o saturadas por MP 2,5 por leña húmeda. Se escoge lo de leña pues pese a ser más importante que la electricidad en términos energéticos en la matriz, nadie hasta el día de hoy, ha asumido este importante reto, incluyendo la Agenda Energía.


[1] Las fuentes son varias: Balance de Energía 2012; Cámara de Comercio de Santiago, Chilectra, etc.
[2] Miguel Márquez, Rolando Miranda, Hernán Frigolet. Energía e Inclusión: Impactos del sostenido aumento de los precios de la energía en los presupuestos familiares. Universidad Austral de Chile; Ministerio Secretaría General de la Presidencia, 2007.

 Parte 3: ¿Y porqué no Negawatts en lugar de Megawatts (o Megajoules)?
Insistir en que el dilema no es sólo más energía sino mejor energía resulta tedioso, pero guste o no, ese es el verdadero intringulis y desafío de nuestro país. El “más energía” es y será siempre de corto aliento, provisorio y de dudoso costo. O al menos de desigual pago, como es el caso del impuesto a los combustibles.

El marco regulatorio actual, ni el eléctrico, ni de derivados del petróleo ni del gas, rima con eficiencia. Por el contrario se conjuga con el más vendo más gano, importando poco en qué se usa la energía. Ello es desde el punto de vista país, social, económico y ambiental una clara distorsión. No lo es sin embargo desde el punto de vista de la rentabilidad de las empresas: mientras más venden energía y más se consume, más ganan. La necesidad de cambiar las reglas de juego en este ámbito es un imperativo. Por razones ambientales, económicas, financieras y energéticas, el tema es quién paga ese cambio. Aparentemente podrían ser los consumidores y el medio ambiente acorde a la Agenda Energía, pues nada se señala respecto de la necesidad de cambiar las reglas de juego que persisten desde hace más de 40 años. Nada asegura que la disminución -si así fuere- del 30% en el costo marginal de los precios de la electricidad (generación) llegue de manera efectiva a los hogares chilenos o a la Pyme. La falta de política energética se refleja en la obsesión por mitigar los problemas energéticos sólo con más oferta. Aparentemente, mientras más grandes mejores, no sólo instalando más Megas, sino también en capacidades de refinación o peor aún importando cada vez más y necesariamente, contaminando más. Chile consume más energía por unidad de bien, servicio o producto generado. En lenguaje económico, esto quiere decir que la intensidad energética se mantiene o en algunos sectores empeora, esto es insostenible por razones económicas, financieras pero sobre todo ambientales y de seguridad energética. La competitividad en este ámbito, está crecientemente amenazada. Por el contrario, las pruebas demuestran lo conveniente y rentable de usar mejor la energía, aprovechar las posibilidades de cogeneración de aprovechamiento de vapores, calores, de redes inteligentes, de generación distribuida en lugar de grandes líneas de transmisión, de fomento al uso de nuevos y mejores materiales, de estímulo a nuevas y mejores construcciones y viviendas y de nuevos procesos en la minería en la industria, en fin, mejorar el uso de la energía y para ello es fundamental adoptar una mirada distinta, otra, desde la demanda, que permita responder a preguntas tales como: más energía, para qué y a qué costo? La sola (mención) de la adopción de una Ley para el Uso Eficiente de la Energía no basta; se requiere de una fuerte institucionalidad, de correctos y propicios incentivos para el sector privado, de metas precisas para los grandes consumidores con adecuados y ágiles instrumentos económicos, tributarios y financieros, entre otros, y especialmente incorporando el uso eficiente de energía en las tarifas.

Parte 4: ¿y si más oferta de energía fuese la solución, cuál oferta?
Chile es uno de los países más vulnerables del orbe y dependientes en términos energéticos acorde a parámetros de la International Energy Agency (IEA), lógicamente entonces, uno de los esfuerzos centrales de las políticas gubernamentales debería ser la disminución de tal condición. Tal propósito y objetivo puede medirse y monitorearse. ¿Qué propone la Agenda Energía al respecto? Una de las medidas que destaca es la compra de gas (GN). En el entusiasmo del shale gas que aparentemente ha revigorizado las reservas probadas mundiales de  GN, la Agenda sugiere que la instalación de una nueva planta y/o compra de gas es una opción. El argumento es su bajo precio, a lo que se suma su relativamente rápida instalación y menor contaminación (45% menos de CO2 que el carbón) en la generación de electricidad. Pero, en el contexto de una matriz dependiente y vulnerable como  la nuestra, tal opción podrá aliviar el pago por un tiempo aún cuando, aparentemente también, es más cara que otras opciones, como el carbón por ejemplo. El hecho es que ni la dependencia ni el costo de nuestra matriz disminuirá, ni en el mediano ni largo plazo. El que hoy el precio del GN esté a 6 u 8 US$MMBTU no es garantía que se mantenga en el tiempo; por el contrario, la tendencia en el largo plazo es su constante aumento[1], no sólo por la vigorosa demanda en sus respectivos mercados y demandas regionales (es casi un commodity pero no totalmente) sino por las particularidades de un mercado cuyo precio aparece ineluctablemente ligado al precio del crudo a nivel internacional y éste, altamente volátil por definición.

La opción de perfeccionar una política de oferta, basada en energéticos convencionales, sin una vigorosa política energética que incorpore la demanda, el largo plazo y el medio ambiente, es una ruta ya ensayada y fracasada. Los indicadores más significativos así lo demuestran: deterioro en la intensidad energética, precios de la energía al alza e impacto en presupuestos familiares y Pymes, pérdida de competitividad, aumento de la contaminación, etc. Se requiere de una política de oferta que concilie ésta con la eficiencia energética, con un recambio efectivo de nuestra matriz energética. Para que ello suceda no sólo se debe reformular el sistema marginalista y que el Estado imponga las condiciones en las licitaciones por ejemplo, sino y sobre todo cambiar las reglas del juego: mejor usamos la energía más ganamos todos.



[1]Prevalece la visión de que los precios van a subir. La Agencia de Energía de Estados Unidos proyecta subidas del gas natural para las próximas dos décadas mayores a las que proyecta para el precio del petróleo”, por sobre los 12 US$MMBTU. http://www.espectador.com/economia/244915/gas-natural-tendencias-internacionales-de-abastecimiento-funcionamiento-del-mercado-mundial-y-formaci-n-de-precios


Parte 5 y final: Esquemas en que todos ganen: …win-win-win.

En la energía, como en todo bien o servicio básico, se deben establecer reglas, mecanismos y fomentar modelos de negocios en que todos encuentren sus necesidades, retribuciones y pagos: la gente, el medio ambiente, la Pyme y también las empresas energéticas. Para que ello suceda, hoy y mañana, las reglas deben cambiar. Las rentabilidades de las empresas energéticas deben ajustarse a criterios de competitividad, de crecimiento económico y de imperativos asociados a requerimientos ambientales, en especial del cambio climático. Al respecto, es imposible no mencionar que a lo largo de las tres últimas décadas, con sismos o sin ellos, con crisis económicas o sin ellas, las empresas energéticas han mantenido sus elevadas rentabilidades. Elevadas rentabilidades comparadas con el resto de la OCDE, del resto de los sectores económicos nacionales (salvo minero y financiero) y peor aún, tratándose de concesiones monopólicas o casi. Curioso por decir lo menos. ¿Cómo lo han hecho si no es gracias a un marco regulatorio que las protege y que a lo largo del tiempo ha consolidado a los regulados (en el caso de la electricidad) como rehenes? Algo similar sucede en el caso de los derivados del petróleo en que, en el caso del impuesto a los combustibles, lo paga el 20% de la población sin que ello resuelva un problema crónico: la severa dependencia de combustibles de los cuales carecemos y pagamos cada vez más.

En el caso de la leña los diagnósticos sobran como señala el Ministro Pacheco. Se requiere políticas de Estado basado en cuatro medidas claves pero no únicas: acondicionamiento térmico de las viviendas, secado de leña, recambio acelerado de artefactos, promoción de nuevas tecnologías para el aprovechamiento de calores y vapores. La implantación de estas medidas, permitiría resolver el acceso a la calefacción desde la VI a las XI Regiones de manera eficiente pero también a precios adecuados y con cuidado a la calidad del aire y los recursos forestales. Pero también podría permitir la mantención de importantes fuentes de ingresos de decenas de miles pequeños productores y distribuidores. ¿La condición? Que el Estado asuma cabalmente su rol en política pública, combinando adecuadamente las medidas de mercado y regulatorias, específicas región por región y por territorio.

El común denominador a los esquemas de gestión de la energía en que todos ganen, pero de manera razonable, es el estímulo a la innovación y el cambio tecnológico pero sobre todo el cambio de las reglas del juego lo que asegurará el suministro de energía a costos razonables, accesibles para todos y base de la competitividad nacional. Hoy, la innovación, está asociada a las grandes empresas y las actividades de Investigación y Desarrollo (I&D) son en su gran mayoría funcionales a objetivos de rentabilidad y de mercado. ¿Porqué habrían de arriesgar si tienen (su) rentabilidad asegurada? En el plural se incluye no sólo a las empresas energéticas sino también a los bancos o instituciones financieras de primer y segundo piso.

Se requiere de una estrategia de desarrollo energética nacional que apunte a la innovación y al cambio tecnológico en sus mercados. Que (se) proponga metas monitoreables, anuales, que llene el vacío  de instrumentos impositivos, financieros y económicos de hoy día y que favorezcan y premien el cambio tecnológico; reformular CORFO, cuyo balance en el ámbito en la energía pareciera ser más bien magro a juzgar por el rol de este organismo en la promoción de las ERNC y de la Eficiencia Energética (EE).

En suma, valoramos las señales entregadas por el Ministro de Energía respecto el rol del Estado, el reodenamiento territorial y el diálogo establecido en torno a una estrategia energética, no obstante sostenemos que el sector energético requiere un cambio en las reglas de juego lo que  implica una mirada distinta a la implícitamente asumida por la Agenda Energía. De no hacerlo, esta Agenda estará condenará al olvido al igual que otra buena decena de agendas presentadas a lo largo de décadas pasadas. Es muy probable que además de las reglas del juego se requiera incluso cambiar a buena parte de los responsables y hacedores de políticas energéticas (los mismos de siempre) que insisten en las mismas medidas limitadas y fracasadas pero rentables para unos pocos.

jueves, 31 de octubre de 2013

Los primeros 100 días energéticos de Marco2014


Los Primeros 100 Días Energéticos

Nuestra propuesta y política energética se inscriben y se inspiran en la necesidad de profundizar nuestra democracia, en el decidido fomento de la eficiencia energética, de las energías limpias y de las energías renovables no convencionales. Nuestra propuesta Los Primeros 100 días energéticos, apuesta también, por una mirada desde la demanda (¿más energía para qué?) para cambiar el más vendo más gano por el mejor usamos la energía más ganamos todos y finalmente, en la necesidad de cambiar las reglas del juego de los mercados energéticos de manera que se propicie la introducción de nuevas tecnologías y nuevos modelos de gestión, más eficientes, menos contaminantes y más equitativos.



Estas medidas tienen como objetivo hacerse cargo de los desafíos actuales a nivel energético del país, pero más importante cambiar el rumbo del desarrollo energético de Chile. Dentro de esos cambios es fundamental modificar el esquema imperante: rol subsidiario del Estado, el abandono de la planificación de largo plazo y la delegación del desarrollo eléctrico a la iniciativa privada en base a señales de precios.

Se hace fundamental redefinir el rol del Estado de modo de asegurarse que la estrategia energética socialmente óptima se refleje en la expansión del sistema en el largo plazo. Somos claros que este rol no implica volver a un desarrollo centralizado: la iniciativa privada seguirá siendo un motor del desarrollo eléctrico. No obstante, ella reaccionará a señales que complementen el rol del mercado y consideren una visión de país, tomando en cuenta los diversos actores, complejidades y escalas de tiempo involucradas y en donde el bienestar social tenga un rol central.

Las siguientes son las medidas a tomar en los primeros cien días:
1. Plan de Transición Eléctrica: Suministro y Política Energética
Una medida central de nuestra propuesta es impulsar una verdadera Política Energética de Estado y eléctrica en particular. Lograr esto ciertamente requiere una transición desde el actual modelo y matriz. Nuestra visión es sistémica en energía y hemos elegido como punta de lanza de nuestra propuesta a la Eficiencia Energética (EE) y las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) o Energías Limpias (EL) en un sentido más amplio aún. Debemos ser meridianamente claros que no resolveremos nuestros desafíos energéticos y en particular eléctricos solamente con ERNC, EL o EE. Esta realidad debemos reconocerla y enfrentarla. Decisiones erradas de 30 años no se resuelven en 4.

Nuestra matriz en el corto y mediano plazo (12 años) va a tener centrales térmicas que deberán operar bajo altos estándares, esto incluye centrales a carbón en funcionamiento, evitando nuevas, propiciando el uso de GNL en condiciones adecuadas y cuando sean necesarias, y el aprovechamiento del recurso hídrico.

El plan entregará las directrices para lograr un suministro confiable a precios razonables, minimizando los impactos medioambientales a partir de la matriz que poseemos, revisando los Los Primeros 100 Días Energéticos
proyectos contenidos en los Planes de Obra y teniendo un rol activo en la pre-evaluación de nuevos proyectos. Tal Plan deberá establecer las bases de una matriz con menos carbón, menos mega centrales, mayor descentralización, más EE y ERNC y más opciones sustentables.

Paralelamente a asegurar el suministro, el plan de transición debe ser el impulsor de una real política energética impulsando cambios profundos al modelo actual. Dentro de esos cambios es fundamental modificar el esquema imperante: rol subsidiario del Estado, el abandono de la planificación de largo plazo y la delegación del desarrollo eléctrico a la iniciativa privada en base a señales de precios.

Al dejar la iniciativa estrictamente en manos privadas, se ha construido un sistema muy bueno para los generadores privados (altas utilidades y poca transparencia) y muy malo para los usuarios. Un cambio fundamental es romper el verdadero oligopolio que existe en el sector.
Este plan de transición debe ser el impulsor de cambiar el actual paradigma del "más vendo más gano" al "mejor usamos la energía más ganamos todos".



Medios y mecanismos
a) Creación de un Comité Público – Privado: Liderado por el Ministerio de Energía, establecerá el diseño e implementación del Plan de Transición. Determinará metas anuales vinculantes, objetivos sectoriales, rango y condiciones de rentabilidades, precios y tarifas. Un ejemplo de ello: 2 % de EE por año en 10 años en el sector minero e industrias intensivas en energía lo que estimativamente puede significar entre 1.500 y 2.000 MW de ahorro en ese plazo

b) Rol del Estado: nuevo Centro de Despacho de Carga (CDEC) e incorporación de nuevos actores, diseño y adopción de política energética con objetivos de corto, mediano y largo plazo, evaluación de operadores de sistemas independientes.

c) Ordenamiento territorial y participación ciudadana: vocaciones, capacidades de cuencas y territorios así como potencialidades y sostenibilidad de uso de recursos locales, definirán criterios e instalación de centrales, reduciendo incertidumbre a inversionistas y comunidades. Esenciales en ello son las propuestas de proyectos privados pero sujetos a claras y precisas señales del Estado. Ello debe conjugarse con la participación informada y temprana de la ciudadanía. No a las compensaciones locales por proyecto ni económicas, sí a las compensaciones vía EL y ambientales para comunidades locales.

d) Rediseño de mercados energéticos apuntando a cambios necesarios en los mercados energéticos que si bien requiere de plazos mayores, se propondrán medidas que estimulen la promoción de nuevos actores, de la eficiencia y de nuevas tecnologías en particular. Fomento de una estructura de mercado en base a contratos. Cambio de mercados spot de corto plazo desde un sistema marginalista con precios uniformes, a uno con precios diferenciados por tecnologías. Mercados donde la demanda jugará un rol activo: más energía para qué? y ¿a qué costo? preguntas que guiarán la determinación de opciones tecnológicas e instrumentos en el rediseño de mercados.

e) La EE (Eficiencia Energética), las ERNC (Energías Renovables No Convencionales) y la I&D (Investigación y Desarrollo) como punta de lanza de una verdadera política energética: Promoción de objetivos anuales de ERNC y EE en función de capacidades y potencialidades sectoriales. No es lo mismo establecer objetivos de cumplimiento en el sector residencial que en el sector minero, no sólo por el tipo y universo de actores sino además por la disponibilidad de recursos, capacidades y plazos esencialmente distintos, por mencionar un par de sectores.

f) Subastas para ERNC: Reformular la Ley 20.018, Ley Corta II y Ley 20.257 de impulso a la ERNC, para estandarizar las bases de licitación de suministro eléctrico y asegurar productos específicos por tecnología. Se deben licitar proyectos con potenciales de explotación establecidos, servidumbres para unidades y líneas de transmisión pre-definidas y productos de licitación determinados acorde a las características de las ERNC y licitados de forma oportuna.

g) Incentivar y fomentar nuevos modelos de gestión y de negocios: generación distribuida, calefacción distrital, cogeneración, repotenciación y modernización de centrales hidráulicas, biocombustibles, promoción del co-firing en reemplazo de combustibles fósiles por biomasa, por ej.

h) Cambios en SEIA: Establecer las condiciones para modificar las bases para el cambio del SEIA que permita la comparación entre opciones.

i) Creación, establecimiento refundación de instrumentos financieros, económicos e impositivos para la promoción de energías limpias (EL). Ej.: fondos de garantías y préstamos para proyectos energéticos a empresas nacionales




Propuestas específicas que deben ser motivo de discusión las primeras semanas:

Se considerará que el CDEC SIC y CDEC SING lleven a cabo licitaciones bi – anuales en 2014, 2016 y 2018 para cumplimiento de metas intermedias.

Se enviará propuesta legislativa para establecer una propuesta de ley que incentive y fomente la generación distribuida.

Definición de un Plan Obras de Transición que defina reglas para térmicas e hídricas cuestionadas, pero en particular para las centrales en base a carbón o mezcla de éste con otros combustibles.
2. GEPCO (Gestión Sustentable del Precio de los Combustibles) ante el Parlamento en lugar del SIPCO.
a) Paliar aumentos de precios de crudo a nivel internacional e impacto en actividad económica.
b) Mantener o aumentar la recaudación fiscal (coordinación con Hacienda y Economía), ampliando los pagadores y disminuyendo la carga fiscal de atomizados (automovilista, colectivos, taxis).

c) Creación del Fondo para el Fomento de las Energías Limpias (FELPAS). Fondo complementado con paquete premiador de autos con sellos y/o parámetros de eficiencia y emisiones por rangos de categorías. La medida debe incorporar importación de vehículos híbridos/eléctricos/hidrógeno.
3. Mesa de Trabajo con Consumidores Intensivos en Energía (minería, siderurgia, refinerías, cementeras) por la Eficiencia Energética.
a) Diseño de propuestas de medidas de ahorro de electricidad y de energía, con metas anuales, instalación de cargos de gerentes de energía, monitoreo en tiempo real de: consumos, emisiones, intensidad, entre otros parámetros.

b) Establecimiento de medidas de ahorro de corto, mediano y largo plazo asociados a incentivos fiscales, tributarios y económicos.

c) Será costeado por las propias empresas a lo que se sumarán instrumentos de fomento y de apoyo de parte del Estado.
Ej.: El Gobierno de Chile instruye a CODELCO para adoptar metas de menor de consumo de energía eléctrica (kWh/Ton) para el 2024 basada en la línea base de 2014. CODELCO deberá iniciar la implementación de EE con recambio de sus motores industriales (al nivel IE3) en todas de sus operaciones.
4. Programa de la Buena Leña (VI a la XI Región)
a) Instalar en el Centro- Sur de Chile un Programa con una agenda corta y otra de mediano plazo en el manejo de la leña (biomasa) de 5 medidas esenciales: i) secado de leña; ii) recambio acelerado de estufas; iii) reacondicionamiento térmico de viviendas; iv) fomento masivo de colectores solares; fomento a nuevas tecnologías en el uso de la biomasa (calefacción a distancia, pellets, gasificación, etc.); y estímulos al desarrollo y establecimiento de centros de acopio y tratamiento de la biomasa para su aprovechamiento energético.

b) Instrumentos a mejorar/potenciar: El decreto 255 ó PPF subsidio dirigido a la vivienda social fundamentalmente lo ampliaríamos selectivamente a todo el stock de viviendas; franquicias tributarias para la instalación de paneles solares térmicos, e Innova.

c) Sacar de su condición de zona saturada y/o latente al menos al 40% de las 33 ciudades de tamaño medio centro-sur de Chile calificadas como tales.
La inversión pública directa (MINAMBIENTE+MINENERGÍA) en este campo no debería superar los 400 MMUS$ en el periodo; no obstante los beneficios públicos y privados pueden ser holgadamente mayores considerando que son alrededor de 4.000 MMUS$ estimados por costo evitado salud pública/privada por MP 2,5 (fines del 2010) mayoritariamente atribuido al uso de leña húmeda, ello sin considerar otros impactos positivos: empleo, servicios eco-sistémicos potenciados y protegidos, mejoramiento de presupuesto familiares, menor importación, etc.). Los Primeros 100 Días Energéticos


5. Programa especial para sectores aislados y etnias basado en EE y ERNC y EE
a) Apoyo en el catastro de recursos energéticos y propiedad por parte de etnias (ej. recursos forestales, hídricos, solar, eólico)

b) financiamiento de estudios y proyectos relacionados con el desarrollo de esos recursos con fines energéticos, incluyendo modelos de negocios y de propiedad por parte de las comunidades.
6. Instancias de Coordinación Institucional
Las mejores respuestas a los desafíos energéticos se encuentran fuera del sector energético, o dicho de otro modo, una mirada desde la demanda es condición fundamental para incluir como vía insoslayable en el tema energético el cambio de patrones de consumo de energía y agua:

a) Se creará el comité de coordinación institucional con: MOP, MBN, MMA, MINSAL, MINVU, HACIENDA, presidido por MINENERGIA.

b) En función de metas anuales asumidas por estrategia energética, se asignarán tareas y objetivos específicos por Ministerio.
Ej.: El Gobierno de Chile adoptará una meta de 30% menos del consumo de energía eléctrica comprado desde la red para sus edificios tomando 2014 como línea base. Esta meta será implementada por todos los Ministerios. Los ahorros obtenidos no serán descontados del presupuesto sino destinados al mejoramiento de condiciones de operación energética y ambiental de los Ministerios y de estímulo para un ahorro mayor. Las metas serán monitoreadas y auditadas.



MINENERGIA, identificará y propondrá nuevas medidas sectoriales con metas de mediano y largo plazo relativas a: energías limpias, cambio en patrones de consumo de energía y agua, nuevas tecnologías y modelos de negocios desde la demanda; mercado y competitividad, entre otras.

Se evaluarán prioridades en ciencia y tecnología en energía y proyectos demostrativos y luego de un primer año, se determinarán instrumentos, medios y objetivos precisos de corto, mediano y largo plazo.
Autores:
Miguel Márquez Díaz

Matías Negrete Pincetic
Con la colaboración de:
- Roberto Román, Profesor Asociado Departamento de Ingeniería Mecánica U. De Chile, Vice-President for Membership Affairs, International Solar Energy Society (ISES).

- Héctor Pulgar Painemal, Profesor Asistente Departamento de Ingeniería Eléctrica UTFSM. Ph.D. Ingeniería Eléctrica, University of Illinois at Urbana-Champaign.


 
- Claudia Rodríguez Seeger, Geógrafa, Universidad Católica de Chile, Magister en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente de la PUC y Doctorado en Ciencias Naturales de la Universidad de Kiel, Alemania.

- Patricio González, Ingeniero Forestal y Diplomado Ingeniería Industrial FCFM, Universidad de Chile en Gestión Ambiental.

jueves, 5 de septiembre de 2013


La electricidad en Chile: ¿a las puertas del apocalipsis?

 
Miguel Márquez Díaz, Director Ejecutivo energiainteligente Ltda.

Matías Negrete Pincetic´, Profesor Dpto. Ingeniería Eléctrica PUC

Héctor Pulgar Painemal, Profesor Dpto. Ingeniería Eléctrica UTFSM


Durante las últimas semanas (2013) y con la connivencia de los principales medios de comunicación nacional, se ha presentado el status energético (eléctrico) chileno casi a las puertas del apocalipsis. Se pronostican apagones, alzas en las tarifas, pérdida de competitividad y un futuro a oscuras.

Lo grave no sólo es la dramática situación eléctrica descrita sino el lenguaje y cuñas utilizadas: “transversalidad”, “técnicos”, “expertos”, etc., lo que se explica esencialmente por dos razones: la supuesta amplitud ideológica de las advertencias catastróficas; y, la también supuesta calidad de los argumentos, con lo que dicho sea de paso, se descalifica cualquier respuesta que se desmarque del statu quo. Así, se presenta como única solución mejorar el actual modelo de desarrollo eléctrico y esencialmente, los procesos de aprobación de proyectos que coincide con la agenda de las empresas eléctricas controladoras del mercado. En resumen, el mismo modelo basado en la expansión cuantitativa de la oferta con tecnologías convencionales.

¿Será necesario señalar que la mayoría de quienes promulgan y promueven este apocalipsis y soluciones ad-hoc, no sólo callan una larga lista de opciones distintas, propias de la gran mayoría de los países de la OCDE[1], sino que además por décadas han participado en la creación y/o implementación de la actual política energética (eléctrica) chilena y por ende responsables de sus aciertos y fracasos?

¿Cuál apocalipsis: eléctrico o energético?

El país vive un periodo complejo en el tema energético y no sólo eléctrico, pero por razones distintas a las esbozadas por los sectores aludidos. En efecto, Chile hoy es más vulnerable y dependiente que años previos (Balance de Energía, BNE, 2011): nuestro país importa más energía, paga más por ella y lo que es peor tarda en adoptar soluciones que enfrenten de manera eficaz el reemplazo de hidrocarburos (más del 80% de nuestra matriz) que no poseemos y que además se agotan. El gran porcentaje de la población, en especial sectores más vulnerables, paga cada vez más por su energía. Acorde a cifras del Ministerio de Energía, el aumento de precios y tarifas en estos últimos 20 años supera el 10% al año en el caso de los derivados del petróleo y 6% en el caso de la electricidad[2]. Paralelamente, acorde a cifras del Ministerio del Medio Ambiente, el costo en salud pública y privada por partículas asociadas al uso de la mala leña (húmeda) supera los 4.000 millones de US$ (fines del 2012), calificando de zonas saturadas y/o latentes a más de 30 ciudades del centro/sur de nuestro país. La leña, acorde al BNE, cuenta por aproximadamente el 59% del consumo energético de los hogares chilenos en promedio, y más del 70% desde la VI a la XI Regiones.

El actual y los últimos gobiernos del país no han perdido oportunidad alguna para firmar cuanto tratado ha surgido de manera de frenar el aumento dramático de los gases de efecto invernadero (GEI). Lo que extraña es que la matriz energética chilena, en especial en el ámbito eléctrico, es una de las que acusa el mayor aporte per cápita a los GEI en la región[3]. Más aún, se exacerba esta incongruencia al aprobar incansablemente centrales termoeléctricas a carbón; sin duda, una figura de doble estándar escandalosa. Tal postura ha sido justificada por organismos patronales y universidades nacionales, que en la prensa nacional presentan argumentos que van desde la negación del cambio climático[4] hasta la falta de responsabilidad de los países desarrollados[5].

No obstante, estos serios y graves problemas, además de muchos otros temas relevantes que por razones de espacio omitimos (ENAP virtualmente quebrada, acotada investigación y desarrollo en energía, entre otros), no están en la agenda ni de las empresas controladoras de los mercados ni de aquellos que constantemente nos recuerdan que estamos ad-portas del apocalipsis eléctrico.


De sonar las trompetas del apocalipsis, sería por las reglas de juego imperante y la falta de política energética

Todos y cada uno de los problemas antes mencionados, así como otros de menor envergadura, es el resultado del modelo implementado en Chile desde hace más de tres décadas.

 
La experiencia de privatización de la industria eléctrica en el mundo ha sido al menos controvertida. No existe consenso acerca de sus reales impactos. Ni en términos de innovación ni de disminución de costos y simultáneamente, de un mejor acceso, comparado por ejemplo con la desregulación de las comunicaciones.

Chile es un claro ejemplo de implementación de un mercado eléctrico que no garantiza precios competitivos[6]. En países como Gran Bretaña, contemporáneo a nosotros en la privatización de los sistemas eléctricos, se han realizado al menos en dos ocasiones cambios profundos a lo largo de tres décadas. Por ejemplo, una diferencia radical con nuestro país es que UK estableció serias restricciones a la proliferación de centrales a gas natural ante la posibilidad de falta de suministro, pese a que eran productores. Chile en cambio, que carecía de gas natural (lo de Magallanes era insignificante y hoy casi inexistente) las fomentaba. Los responsables de nuestra política eléctrica designaron al corte de gas natural argentino como culpable de nuestros subsecuentes problemas eléctricos y de racionamiento.

 
Chile carece de política energética e incluso de política eléctrica. Lo importante, en un mercado eléctrico como el chileno es vender y consumir MWhs, sin importar en qué ni cómo se usen esos MWhs. Con ese objetivo una política de oferta eléctrica basado en la expansión física del sistema es perfectamente funcional por errada que sea. Surgen dos preguntas fundamentales que pocos promulgadores del apocalipsis se hacen respecto de esta política de oferta: ¿a qué costo? y, ¿quiénes han recibido el beneficio realmente? La respuesta a la primera pregunta está a la vista: poseemos las tarifas eléctricas más caras de Latinoamérica y una de las más caras del mundo, severos impactos ambientales y uno de los principales aportadores de emisiones de GEI, partículas y precursores de ozono troposférico, crisis eléctricas y riesgo de racionamiento cada 5-10 años, fenómenos que forman parte de una lista negativa más larga aún. La respuesta a la segunda pregunta es que ciertamente no es el ciudadano, el medio ambiente o la industria nacional, ésta última, que ha visto perder competitividad al verse expuesta a tarifas cada vez más altas. Los grandes beneficiados de este actual modelo son precisamente las empresas eléctricas, cuyas rentabilidades han crecido sistemáticamente durante los últimos 30 años. La conclusión que se impone y que eluden los responsables de las políticas de oferta eléctrica es que los altos costos de esas tarifas son el resultado natural de la elevada concentración[7] y falta de competitividad del mercado eléctrico chileno.


Tan bueno ha sido el negocio que pese a sismos, sequías, crisis asiáticas o europeas o económicas de cualquier tipo, las rentabilidades se mantienen sostenidamente al alza en Chile[8]; superando holgadamente, tasas normales de rentabilidad en estos mercados a nivel mundial.


De no asumir –los responsables de la política energética así como las empresas energéticas, ambos en primera línea- los necesarios cambios tecnológicos, de instaurar nuevos modelos de negocios (en que ganen todos) y en suma, de nuevos esquemas de funcionamiento de los mercados, nuestros hijos y nuestro medio ambiente pagarán cada vez más por la energía que requerirán. Salvo que la ciudadanía, utilice su legítimo derecho de movilización tal cual lo ha hecho contra Hidroaysén,  las centrales a carbón y la nucleoelectricidad[9].

ERNC: ¿caras?, ¿marginales?

La falta de visión y de prospectiva queda de manifiesto al evaluar la propuesta de las eléctricas para las eléctricas y asumidas por los medios de prensa, las organizaciones patronales y los expertos dispuestos a justificar tales propuestas: mega proyectos de tecnologías convencionales de lo que sea: mega-centrales hidroeléctricas, grandes centrales térmicas e incluso centrales nucleoeléctricas[10] que lejos de “solucionar” los desafíos de suministro, de costos y ambientales agravan el problema. La falta de visión y sesgo es incluso más evidente al mencionar, si es que se mencionan, la lista de opciones asociadas a las ERNC, la eficiencia energética, redes inteligentes, micro redes, cogeneración, como opciones marginales o sólo de interés académico a nivel nacional. En el caso de las ERNC, éstas son descalificadas incansablemente por sus supuestos altos costos y desafíos técnicos debido a la intermitencia y no despachabilidad[11]. Sin embargo la realidad es otra. Todas y cada una de estas tecnologías y esquemas son alternativas técnica y económicamente viables en la actualidad. Un dato: de los 208 GW de potencia instalada a fines del 2011 en el mundo, más de la mitad (116 GW) correspondieron a energías renovables (se excluye grandes centrales hídricas). La cantidad total de producción eléctrica de ERNC instalada en el mundo produce 6.300 mil millones de kWh más del doble de lo que producen las 439 centrales nucleares en servicios[12].  Irrefutable. El mundo va sin duda en otra dirección que aquella que sugieren las eléctricas.


Eficiencia energética: una opción insoslayable

En el caso de la EE el sesgo ideológico es peor aún. Acorde a estudios nacionales[13], las potencialidades de ahorro por sectores son elevadas pudiendo aportar en el caso de la electricidad, entre 15 y 20% del consumo base de energía[14]. Los beneficios adicionales además, hacen de esta verdadera fuente de energía insuperable en términos de opción económica, energética, política y ambiental. Acorde a un estudio realizado por la Universidad Federico Santa María y de Chile, (se) estimó un menor gasto (en generación) de alrededor de 9.500 millones para el período 2010-2020; una reducción de un 20% (de consumo de energía) y reducción significativa por costos ambientales evitados a nivel local y global[15].  

El impacto y rol central de la EE, es reconocido por las grandes potencias. En palabras textuales del nuevo secretario de energía de los Estados Unidos, Ernest Moniz: “Realmente no veo soluciones a nuestros problemas energéticos y ambientales sin un activo rol de la demanda, es por esto que es lógico enfocarse en eficiencia energética[16]. Un ejemplo de dichos impactos es el estado de California en Estados Unidos. Tales esfuerzos de política deliberada en EE han logrado tarifas eléctricas más bajas, la necesidad de un menor número de nuevas centrales de generación y un estancamiento en los consumos per cápita de electricidad respecto al resto de los Estados Unidos[17].

A diferencia de los países de la OCDE, Chile carece de política de uso eficiente de la energía; ello se manifiesta en un presupuesto anual decreciente[18], ausencia de metas globales, sectoriales y de instrumentos impositivos, de fomento u otros que orienten e incentiven las inversiones en este ámbito. En ausencia de una política de EE el consumo de energía por unidad de producto se mantiene o aumenta, nuestra dependencia se profundiza y nuestra competitividad se deteriora.


Condiciones para una propuesta a la transición y de largo plazo que excluya el apocalipsis.

 
Tenemos una matriz energética sucia, vulnerable y de alto costo. Nuestro objetivo como país debiese ser transformarla en competitiva, robusta y sustentable. Esta transformación, evidentemente, no es inmediata; se requiere de un plan que gradualmente modifique las carencias del sistema eléctrico actual y que lo potencie para enfrentar de mejor forma el futuro.

 
Así como hemos sido claros en señalar las causas y problemas que enfrentamos en el tema energético, somos igualmente claros en señalar que los desafíos en el corto y mediano plazo, no se resolverán solamente con ERNC o EE. Centrales térmicas e hídricas funcionando y otras bajo proceso de evaluación, seguirán siendo parte de nuestra matriz en el corto y mediano plazo. De manera de enfrentar esta realidad de la mejor manera posible, es necesario impulsar un plan de transición de un periodo de 4 a 8 años.

 
Paralelamente a asegurar el suministro, el plan de transición debe ser el impulsor de una real política energética impulsando cambios profundos al modelo actual. Debemos cambiar “el más vendo, más gano” por el “mejor usamos la energía, más ganamos todos”. Lineamientos, medidas y propuestas que nos parecen fundamentales, sin ser todas las posibles, que dicho plan de transición debiese hacerse cargo, incluyen:

 
1.    Rol del Estado La naturaleza del proceso de generación, transmisión y distribución de la electricidad así como los desafíos asociados a la seguridad de suministro y acceso a la energía y cambio climático, impone grandes desafíos en el diseño de los mercados eléctricos; exige además un ente regulador adecuado, capaz incluso de intervenir abriendo mercados, participando con nuevas tecnologías y proyectos demostrativos. El Estado debe asumir un rol decisivo en la definición de la matriz eléctrica mediante instrumentos de mercado que sean claros, eficientes y un diálogo fluido y de cooperación con el sector privado.

2.    Comité público-privado Se propone la creación de un Comité público-privado para definir las inversiones en transmisión, generación y EE, con decisiones vinculantes, replicando los beneficios de una planificación centralizada como Brasil, México, Costa Rica. Los proyectos de generación y transmisión serán licitados de forma competitiva y ejecutados de forma coherente, simultánea y supervisada por el Ministerio. Esto asegurará retornos adecuados para los inversionistas y la obtención de objetivos en términos de suministro confiable, eficiente y sustentable. Este comité público-privado liderará el diseño e implementación del plan de transición previsto para enfrentar los desafíos de los próximos 4 - 8 años.


3.    Ordenamiento Territorial: Se requiere de propuesta de ordenamiento territorial que en función de vocaciones, capacidades y recursos locales, se viabilice la instalación de centros de generación, reduciendo  la incertidumbre a inversionistas. Será también rol del ente regulador establecer los mecanismos y metodologías adecuadas y efectivas que consideren en etapas tempranas la participación ciudadana.

4.    Mercados energéticos eficientes y competitivos. Nuestros mercados energéticos son altamente concentrados. Se deben establecer nuevas reglas que los regulen, por ejemplo, estableciendo cuotas máximas de participación para proteger la competencia. Los mercados se deben diseñar alineados con la nueva realidad tecnológica; por este motivo, es imperioso una nueva definición de los productos energéticos de manera de valorar (y pagar) los diversos atributos de las nuevas tecnologías. Este nuevo diseño del mercado también debe considerar un mayor rol de la demanda, fomentado el uso de la energía en horas de bajo consumo, el uso de la generación distribuida mediante ERNC, cogeneración y de redes inteligentes.

5.    La EE y las ERNC como punta de lanza de una verdadera política energética plena de I&D.  Se requieren de mecanismos efectivos, sectoriales, anuales y monitoreables para la promoción de la EE. Los grandes consumidores intensivos de energía, por ejemplo las mineras, tendrán la obligación de implementar medidas de mitigación para reducir pérdidas y mejorar agua y energía. Una línea vital para el fomento, tiene que ver con el desarrollo científico y tecnológico en materia energética. Chile es un laboratorio natural a gran escala para el desarrollo de nuevas tecnologías, sistemas de operación y modelos de negocios asociados a las ERNC. En esta misma línea, resulta fundamental crear nuevos instrumentos para fortalecer la cooperación industria-academia.

6.    Subastas para ERNC: Un instrumento exitoso en América Latina para impulsar las energías renovables es el de las licitaciones por tecnologías (Brasil, Perú, Uruguay[19]). Chile debe reformar la Ley 20.018, Ley Corta II, para estandarizar las bases de licitación de suministro eléctrico y asegurar bloques específicos por tecnología. Las metas de energía renovable deben incrementarse sustancialmente al año 2025, probablemente por sobre un 30% y el Estado debe invertir directamente en la exploración de nuevas fuentes como por ejemplo, geotermia, hidrógeno, mareomotriz y licitar proyectos con potenciales de explotación establecidos, servidumbres para unidades y líneas de transmisión pre-definidas y productos de licitación determinados acorde a las características de las ERNC y licitados de forma oportuna (3-5 años plazo).

 
Epílogo: el apocalipsis eléctrico no será cierto, a condición de adoptar opciones menos onerosas, más democráticas y amigables para todos.

Chile no enfrenta un apocalipsis eléctrico, enfrenta una situación energética compleja producto de erradas decisiones de los últimos 30 años que exige no dilatar el cambio en las reglas de juego del mercado eléctrico. Las rentabilidades, moderadas esta vez, deben ir de la mano de cambios en que ganen todos, que fomenten y propicien nuevos competidores y opciones tecnológicas en la cuales poseemos ventajas competitivas enormes, cambios en que las energías limpias y renovables, no sólo constituyan una respuesta a los desafíos energéticos sino se transformen en una verdadera vocación del nuevo perfil de desarrollo nacional.


BIOGRAFIAS

Miguel Márquez Díaz, Ingeniero Comercial, mención Economía. Universidad de Concepción, Chile. D.E.S.S. (Diplôme d’Études Supérieures Specialisées) en Évaluation de Projets et Développement Industriel. Paris I-Panthéon-Sorbonne, París, Francia. Diversos proyectos empresariales asociados a solar térmico, secadores de leña, asesorías diversas en eficiencia energética y mejor tarifa. Ha trabajado en: Programa de Investigaciones en Energía (PRIEN), Universidad de Chile. Consultor de CEPAL/NU, PNUD. Profesor Adjunto del Instituto de Economía, Universidad Austral de Chile. PETROX Refinería de Petróleo, asesor de: Ministerio de Energía y del Medio Ambiente, Santiago Consultores y Medio Ambiente Consultores; El Colegio de México, México; y como consultor para Embajadas de Suiza e Inglaterra, entre otras. Director Ejecutivo de energiainteligente Ltda y Director de Energía y Medio Ambiente de la Fundación Progresa.

Matías Negrete Pincetic´ es Profesor Asistente del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Investigador asociado a la Universidad de California, Berkeley, Estados Unidos. Ph.D. en Ingeniería Eléctrica y M.Sc. en Física de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos. Ingeniero Civil Electricista y Magister en Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Becario Fulbright. Su área de investigación incluye sistemas de energía y potencia, mercados eléctricos, optimización y control estocástico.


Héctor Pulgar Painemal es Profesor Auxiliar del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Técnica Federico Santa María. Ph.D. en Ingeniería  Eléctrica de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos. Magister en Ingeniería Eléctrica e Ingeniero Civil Electricista de la Universidad de Concepción. Becario Fulbright. Su área de investigación incluye operación y control de sistemas eléctricos de potencia.




[1] Le Temps, L’Europe face aux défis énergétiques, mercredi 22, mai 2013: “Elle a notamment adopté la stratégie dite 20-20-20 qui consiste à augmenter l’efficacité énergétique de 20%, à introduire des énergies vertes dans la consommation européenne à hauteur de 20% et à réduire les émissions des gaz toxiques provenant des énergies fossiles de 20% à horizon 2020. Cette stratégie a donné des résultats. L’Europe est devenue championne en matière d’économies d’énergie. Elle a réussi à imposer ses standards et à exporter des technologies propres” Según el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
 
[2] Miguel Márquez, Rolando Miranda y Hernán Frigolet. Energía e Inclusión: Impactos del sostenido aumento de los precios de la energía en los presupuestos familiares. Estudio elaborado para la Secretaría General de la Presidencia de la República, Santiago, abril, 2007. El estudio evaluó el comportamiento de los gastos familiares en energía –derivados del petróleo y electricidad- por quintiles y por macro regiones en el periodo 1996 – 2006. En los quintiles más pobres,  el peso de la energía no sólo aumenta más que en el resto, sino que además, el crecimiento en el costo de la energía no es compensado por el aumento de los ingresos que los sectores vulnerables percibieron en el mismo periodo. En el periodo analizado la participación de la energía en el presupuesto de los quintiles más pobres pasó de un 7% a casi 12 % y hasta un 20% de considerarse la leña. Por el contrario en los sectores más pudientes la participación relativa pasó del 1,2 a 1,8%.
 
[3] “Por su parte, asumiendo la permanencia de los actuales patrones de consumo energético, se estima que las emisiones de CO2 generados por el sector energético de Chile aumenten de 48 millones de toneladas en 2002 a 186 millones en 2030, lo que equivale a un crecimiento del 288% (APERC, 2006)” de los más altos de la Región y del mundo “Seguridad Energética Y Biodiversidad: Elementos Claves Para El Desarrollo Sustentable Y Para Incrementar La Competitividad De Chile”. Centro de Energía y Desarrollo Sustentable, Universidad Diego Portales. Estudio elaborado para el Congreso de la Nación, 2008.
 
[4] Andrés Concha, ex -Presidente de la SOFOFA negaba el cambio climático, abogaba por las centrales térmicas a carbón y refutaba la necesidad de un impuesto al CO2, afirmando en un editorial de El Mercurio del 6 de febrero del 2012 lo siguiente: “Se dice primero que las emisiones de CO 2 son contaminantes, y que por eso habría que gravarlas. Esto, sin duda, es un error. El mundo vegetal vive gracias al CO2, de manera que tan contaminante no puede ser. Sin embargo, se argumenta que las emisiones de CO2, a consecuencia de la actividad humana, han aumentado a tal punto, que están generando el cambio climático en el planeta. Este argumento es cada día más controvertido.”

 

[5] E. Dardati y R. de Elejalde, Universidad Alberto Hurtado, “¿Debemos reducir nuestras emisiones de CO2?” El Mercurio, 30/07/2013.

[6] Bajo las condiciones actuales, se está generando una renta a favor de la generación que va más allá del precio necesario para que se hagan las inversiones, con un obvio costo para el desarrollo del país.  Manuel Cruzat Valdés, Economista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y University of Chicago.
 
[7] Tres firmas eléctricas concentran el 80% del mercado en el SIC.  Compañías Endesa, Colbún y Gener son las principales generadoras.  Lo mismo ocurre en el SING”. El Mercurio, 26/06/13.
 
[8] “Diego Hernández: Eléctricas se llevan parte de las utilidades mineras”, El Mercurio, 1/11/12.
 
[9] Pese a Fukushima, a las consecuencias de este grave accidente, los elevados costos de los impactos  que superan con creces el PIB chileno de un año, de la incapacidad de la privada Tepco para asumir y enfrentar sus responsabilidades, la lista de expertos chilenos pronuclear sigue siendo larga, tan larga como preocupante, pues alcanza a Eduardo Bitrán, coordinador del equipo de Energía de la candidata a Presidente Michelle Bachelet: “Con posterioridad al 2020 es necesario considerar la opción nuclear”, señala en, Cambio Climático: Mitigación en Chile, presentación de Eduardo Bitran C. Presidente Consejo Nacional de la Innovación y la Competitividad.  ¿Y antes del 2020?…Hidroaysén afirma. En efecto, el Sr. Bitrán señala en su artículo: “Desarrollo económico y opciones eléctricas: el mal menor”; 13 de mayo, 2011: “Si queremos alcanzar el desarrollo  en los próximos 15 años, tenemos que tomar una decisión y desde mi punto de vista es demasiado costoso  ambientalmente y riesgosos desde la perspectiva de nuestro comercio exterior e imagen, en el debate de cambio climático, jugarse por la opción del carbón, por tanto “el mal menor” es HidroAysén”.  http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/05/13/desarrollo-economico-y-opciones-electricas-el-mal-menor/
 
[10] El Informe del CADE (Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico) que ha asesorado al gobierno del presidente Sebastián Piñera señala textual en relación a centrales nucleares: “En este sentido, un PNP (Programa Nuclear de Potencia) sería un seguro estratégico que permitiría garantizar el suministro de energético sustentable” (p.172. Resumen del Informe Ejecutivo).
 
[11] Susana Jimenez  del equipo de Energía de la Candidata a Presidente Evelyn Matthei, señala el 4 de abril del 2011 en su blog en La Segunda: “…sin embargo, su desarrollo masivo (de las ERNC) es inviable por cuanto se trata, en general, de tecnologías que no son económicamente rentables, ya sea porque exigen altas inversiones, ofrecen una generación inestable y un bajo factor de planta y/o presentan una escala de desarrollo reducida”.
 
[12] Banque Sarasin. La consolidation de l’industrie solaire n’affecte pas sa croissance; Le Temps, mardi 4 Décembre 2012; Suisse.
 
[13] Chile Necesita una Gran Reforma Energética. Comisión Ciudadana Técnico Parlamentaria, Santiago, Octubre del 2011.
 
[14] Ibid. p 66.
 
[15] UFSTM y UCH. “Estimación del aporte potencial de las Energías Renovables No Convencionales y del Uso Eficiente de la Energía Eléctrica al Sistema Interconectado central (SIC) para el periodo 2008-2025”, Santiago, septiembre 2008.
 
[16] “I just don’t see solutions to our biggest energy and environmental problems without a very strong demand-side response, and that’s why it’s logical to focus on energy efficiency.” http://energy.gov/articles/energy-secretary-moniz-promises-focus-energy-efficiency
 
[18] De alrededor de $31 mil millones para el 2010 –mayoritariamente dedicado a la aislación térmica de viviendas- pasó a sólo  3 mil millones en el 2012; Ministerio de Energía, 2012. Países en desarrollo poseen mayores potenciales que países ricos. Es el caso de China, país en el que la eficiencia energética cortó el crecimiento de la demanda de energía en un 70% (1980 – 2001). Desde 2004 es un objetivo estratégico central de la política (china) de desarrollo…su líder Wen Jiabao ha entendido que de otro modo, China no podría sustentar su desarrollo: el suministro de energía se comería el presupuesto; junio 2007, XI Programa Quinquenal del Partido Comunista Chino. http://es.prmob.net/wen-jiabao/uso-eficiente-de-energ%C3%ADa/conservaci%C3%B3n-de-la-energ%C3%ADa-2316719.html
 
[19] Maurer and Barroso, World Bank Report, “Electricity Auctions, An Overview of Efficient Practices, ” 2011 http://www.ifc.org/wps/wcm/connect/8a92fa004aabaa73977bd79e0dc67fc6/Electricity+and+Demand+Side+Auctions.pdf?MOD=AJPERES